Un párrafo lapidario publicado por el portal cibernético QueensLatino el primero de septiembre de 2025, da una idea precisa del acontecer mundial actual: “La verdadera amenaza a la paz mundial es Occidente porque no sabe vivir sin saquear recursos ajenos, por eso, y para vender armas, vivimos una guerra eterna”. Es tan contundente que no le falta una coma ni le sobra un acento. Lo lamentable es que una buena parte de la humanidad ha sido vacunada contra esa verdad imbatible.
Ahorita mismo, pandillas ignorantes y fanatizadas se manifiestan a favor de la guerra por la democracia, la civilización y el “american way of life”, cuando la realidad lacerante es que toda guerra está encaminada a la rapiña y a la aberrante acumulación de la riqueza y el poder. Antaño era el despojo de la tierra, luego el robo de la riqueza generada con la explotación de los recursos naturales, ahora es el dominio global mediante el control de las fuentes de energía.
Los gobiernos ya no son, especialmente en las grandes potencias, el conjunto de las instituciones y el personal que se encargan de administrar políticamente un Estado con el objetivo de garantizar la seguridad, el desarrollo y el bienestar de su población; ahora, son poderes que protegen el interés de las minorías poderosas política y económicamente, incluyendo las grandes corporaciones transnacionales que han acumulado riqueza como jamás se había visto.
Como todo dicho debe probarse, el informe del Tesoro de los Estados Unidos dice: “En el año fiscal 2025, que terminó el 30 de septiembre, el déficit presupuestario federal totalizó $ 1.8 billones… Los ingresos aumentaron en un 6 por ciento, o $ 317 mil millones; los aumentos en la recaudación de impuestos sobre la renta individuales y los derechos de aduana se vieron parcialmente compensados por una disminución en los ingresos por impuestos corporativos”.
Agrega que: “Los desembolsos crecieron en un 4 por ciento, o $ 275 mil millones, con aumentos en varias áreas, incluidos los programas de beneficios más grandes e intereses netos sobre la deuda pública (que, por primera vez, superó los $ 1 billón). Esos aumentos fueron compensados en parte por las disminuciones registradas para los programas federales de préstamos estudiantiles, el seguro de depósitos y la Administración de Pequeños Negocios”.
En términos llanos, el informe dice que la deuda y el costo de la deuda del vecino del norte, sigue en ascenso y que, mientras se bajaron los impuestos a los potentados y a las grandes corporaciones, se achicaron los programas sociales, especialmente aquellos dedicados a la formación de capital humano y a la regulación de la especulación bancaria, que vive uno de sus momentos estelares. El gran capital sigue gozando de la protección del gobierno, mientras la miseria de las mayorías se agiganta.
Tan evidente y tan cruel es esta circunstancia que, en plena pandemia de Covid 19, emergió una iniciativa denominada Millonarios por la Humanidad que proponía: “Los 83 millonarios firmantes proponen contribuir a financiar adecuadamente los sistemas de salud, escuelas y seguridad a través de un aumento permanente de impuestos a las personas más ricas del planeta… los líderes políticos deben asumir la responsabilidad de recaudar los fondos necesarios y gastarlos de manera justa”.
Reconocían que: “A diferencia de decenas de millones de personas en todo el mundo, no tenemos que preocuparnos por perder nuestros trabajos, nuestros hogares o nuestra capacidad de mantener a nuestras familias (…) Así que por favor. Hágannos pagar impuestos, hágannos pagar impuestos. Es la elección correcta. Es la única opción… Tenemos una enorme deuda con las personas que trabajan en la primera línea de esta batalla global”.
El comunicado publicado en julio del 2020, terminaba afirmando que: “La humanidad es más importante que nuestro dinero”. ¡Pues parece que, para los actuales gobiernos de las potencias de Occidente, no!








