Solamente una mente perversa pudo idear tan sucio y burdo sainete con la presencia de la gobernadora María Eugenia Campos en la sede de la Procuraduría General de la República en CDMX y un mitín de panistas en torno a la delegación de la misma en Chihuahua. Luego, el alma percudida de la dupla Romero-Canallín, buscaron, con incendiarios discursos, más plagados de adjetivos que de sustancia argumentativa, hacer creer que Maru comparecía ante la PGR por traición a la patria.
La verdad, avalada por el exgobernador Javier Corral Jurado, cuya denuncia en contra de Maru Campos por secuestro, fue desechada por la PGR, es que, la gobernadora debía asistir a la notificación de improcedencia de esa denuncia en calidad de citada por ser parte aludida; jamás se le conminó a presentarse en calidad de testigo de hechos, o de imputada, en otro caso muy diferente. Decir que: “Fui citada a declarar”, es una vil mentira. Fue convocada y pudo asistir o no.
Para redondear la pantomima, al mismo tiempo se llevó a cabo la manifestación de adeptos de Maru en Chihuahua, Chih., cuando el ex fiscal del estado, César Jáuregui Moreno compareció en calidad de testigo ante la delegación de la PGR. Dijo el funcionario, luego, que: “Acudí al citatorio que la FGR me giró para presentarme este miércoles. Eso va a permitir a la fiscalía tener mayores elementos para comenzar a hacer una investigación que le permita concluir qué es lo que ocurrió en esos hechos”.
Es claro que se trata de dos hechos diferentes y por razones muy distintas; pero, la manipulación mediática, sobre todo de los que han perdido sus enormes chayotes, las hace aparecer como secuencia de lo que la gobernadora ha dado en llamar una persecución política y que no es otra cosa que las consecuencia del pésimo gobierno que viene realizando para proteger los intereses de la camarilla que jefatura el exgobernador César Duarte, a quien le debe todo.
Al salir de la audiencia en que se le notificó la improcedencia de la acusación en su contra, María Eugenia declaró que: “Se quiere fabricar un caso”, y que de manera tramposa el Ministerio Público Federal la citó como testigo violando las normas constitucionales para que declarara respecto de lo sucedido en un operativo antinarcóticos realizado en marzo pasado en esa entidad y en el que intervinieron elementos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos. ¡Ufff!
Además, dijo haber entregado un documento en que señala que acudió no para rendir entrevista en calidad de testigo ni para sujetarme a acto de investigación alguno. Acudió para responder a un oficio que contiene un citatorio ambiguo, internamente incongruente y carente de la debida fundamentación y motivación, y que éste no constituye renuncia a derecho alguno ni sujeción al régimen ordinario de la prueba testimonial. O sea, se cura en salud luego de mentir descaradamente.
Todo este enjuague pinta de cuerpo entero a los panistas. ¡Ni para dónde!









