Desde que en noviembre de 2025, lo que luego se convertiría en la Asamblea Antimundialista, comenzó a intervenir el Bajopuente que está junto a la entrada principal del Estadio Azteca, sufrió un asedio constante por la presencia policial, cada domingo que accionaron en el espacio.
El robo del antimural que la comunidad de Santa Úrsula había colocado como forma de protesta en el Jardín de Coca Cola previo al partido inaugural, es entendido como una muestra más en esa línea, de censura y criminalización de la protesta en el contexto mundialista.
Es más, fue antes: desde el año 2021, la comunidad vecinal comenzó a usar el espacio dónde hoy está el Jardín de lluvia financiado por Coca-Cola (construído para evitar la inundación del estadio, su acceso principal y estacionamiento) como el lugar de sus primeras manifestaciones en rechazo al mega proyecto Estadio Azteca que pretendía ampliarlo hasta convertirlo en un centro comercial, con torres de renta de corta estancia y hoteles.
Aunque la resistencia vecinal logró abortar el proyecto original, pervive un elemento que se ha convertido en el principal reclamo actual: que el pozo de extracción de agua que se le consesionó a Televisa para ese mega proyecto inmobiliario, sea expropiado para la red general.

Sin embargo, cuando la FIFA era aún un fantasma lejano que se proyectaba como una tormenta sobre la Ciudad, el gobierno local ofreció a los vecinos que dejaría para la comunidad organizada, el sitio dónde luego construyó el Jardín. Al final, se lo habían ganado a pulso, abortando con protestas el plan de expansión de los dueños de la televisora. Pero con la falta de concresión del Mega proyecto Estadio Azteca, llegó el desplazamiento de la protesta: primero a zonas cada vez más pequeñas del espacio y luego fueron privándoles del muro que oficia de pared en el sitio, anunciando que allí se haría un mural, pero gubernamental.
De ese proceso participó inicialmente Brenda Martínez, artista y gestora junto a Casa Ojalá de la logística que implicó hacer el antimural, surgido como una protesta en respuesta a la falta de palabra del poder político. La artista explicó en entrevista que originalmente habían formado parte de la convocatoria oficial para realizar el arte del mural para el Jardín de lluvia, pero a medida que el tiempo fue pasando y éste se convertía en una pieza diseñada con inteligencia artificial, imitando los trazos del arte combativo pero excluyendo de él a los elementos disidentes, -es decir, a los vecinos organizados- Casa Ojalá se sumó a la Cooperativa Acción Comunitaria para desarrollar el anti, que ahora está perdido.
El evento que definió el momento actual ocurrió el lunes 8 de junio, en las oficinas del Gobierno capitalino: convocadas a mantener una reunión con el Secretario de Gobierno, César Craviotto, el jerarca les indicó que el antimural no podría colocarse el miércoles 10 durante la Velada convocada por las familias buscadoras, porque el Gobierno no les permitiría acercarse al Estadio y, por consecuencia, tampoco al Bajopuente vecino. Le propuso entonces a la Asamblea Antimundialista que lo colocara el martes 9, al otro día de la reunión, obligando a la comunidad a acelerarse en organizar un evento, para concretar el acarreo y colocación de una lona que pesa más de cien kilos, y que requirió de casi 40 personas para ser colocada.

“Mañana lo ponen, miércoles y jueves, garantizamos que esté su mural, y el viernes cuando ya no haya primera milla, ellos mismos lo quitan, para que acordemos eso con los otros vecinos”, fue la frase que selló el compromiso -verbal, claro- del dos en la estructura de Gobierno. El fraseo es importante por el tiempo comprometido (ya que el antimural desapareció el jueves a la mañana) y también por la mención a “otros vecinos” anónimos, a quienes deberían avisar del acuerdo.
Cuando el jueves, la Asamblea antimundialista buscó explicaciones del robo del antimural -que duró un solo día de los tres que estaba comprometido exhibirse- desde el Gobierno se sugirió que había sido quitado por vecinos inconformes. Esa fue su única respuesta, sin agregar ningún elemento de prueba en ese sentido: una criminalización al pasar, que les dejaba comodamente a salvo de la responsabilidad de su falta.
“Para nosotros es importante mencionar que esto es parte del borramiento, de recortar la libertad de expresión, invisibilizar la manifestación pública que se hace en torno al Mundial, y sobre todo, una idea falsa de que el gobierno trata de negociar rápido algunas acciones para terminar la protesta y termina cayendo en esta bola de nieve, que sigue generando inconformidades. No queremos el maquillaje mundialista, queremos que se atiendan nuestras demandas”, explicó la vocera de la Asamblea, Natalia Lara.
Nada fue tranquilo: una vez instalado el antimural, el Gobierno condicionó su permanencia a que la manifestación de la Antimundialista no se llevara a cabo en la mañana del 11 de julio, en la glorieta de Frida Kahlo, en Avenida Imán y Gran sur. La protesta se hizo igual, porque esa mañana, el anti ya había sido robado antes que la gente siquiera llegara al barrio.

Tres días después, la Antimundialista buscó al Subsecretario de concertación politica, prevención y buen gobierno de la ciudad de México, Juan José García Ochoa, que había acudido a una reunión con vecinos de Villa Panamerica -también vecinos del Estadio- que rechazan la instalación de una nueva torre de departamentos sobre Periférico sur. “Se le comentó al subsecretario y al equipo de Craviotto que estábamos buscando el antimural, a lo que García Ochoa respondió que alguna autoridad menor fue la que lo había quitado”, explicó Lara.
El misterio del antimural y su paradero se acrecentó en la noche del martes 16, cuando a la velada en protesta por su devolución, varios policías dijeron a la Asamblea Antimundialista que sabían dónde estaba y lo iban a mandar traer, pero que no tenían certeza si se había desechado. Y que si ese era el caso, querían reponerlo. “Cuando pedimos garantías de esa reposición, hubo una ruptura del diálogo, porque en realidad dijeron que no sabían dónde estaba”, agregó Lara. La clave es esta: ¿quién pudo desaparecer una lona de cien kilos sin que ninguna autoridad ni nadie viera? ¿Cómo o a dónde fue a parar justo frente al Estadio, rodeado de cámaras de C5, que en teoría funcionan?








