La defensa de la soberanía nacional no es un tema trivial, muchos de los que en estos momentos peina canas vivieron los momentos de la embestida estadounidense que culminó con la imposición del modelo neoliberal, esto es, la devaluación del trabajo, la sobreexplotación de los recursos naturales y la extrema acumulación de la riqueza en unas cuentas manos, tan inútiles como estériles.
Ahora, como entonces, es evidente la intromisión del embajador de los Estados Unidos en México, una boina verde experto en desestabilizan regímenes para alinearlos a los intereses de su país. Por fortuna, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido clara, puntual y enérgica al decirle que: “Los embajadores deben ser respetuosos de los asuntos políticos de cada país… Que el embajador se quede en el tema bilateral”.
Pero, si el gobierno humanista de la 4T mantiene una postura digna frente al intervencionismo norteamericano, no sucede lo mismo con las pandillas de la oposición que, una vez más, se alinean con los intereses extranjeros como ha venido sucediendo a lo largo de la historia, lo mismo cuando se opusieron a la independencia nacional, que cuando fueron por un príncipe europeo para que reinara en el Anáhuac.
Hasta horita, el ariete más potente que tiene la oposición son los rufianes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (otra de las tres mentiras de la picaresca nacional), último despojo del poder omnímodo que tuvo Elba Esther Gordillo, pie de estribo de Carlos Salinas para acabar con la educación pública, obligatoria y gratuita de quien dijo el maestro Gumersindo Guerrero que convirtió a los maestros en niños.
Estos energúmenos no buscan defender o recuperar derechos legítimos, sino retomar el poder que tuvieron haciendo el caldo gordo a la Gordillo para extorsionar a los gobiernos corruptos y con ello obtener privilegios escandalosos. El axioma de que nadie está obligado a los imposibles se aplica cabalmente al caso. Si quieren más dinero, que se dediquen a otras actividades. El magisterio es un apostolado, no vía de acceso a la riqueza.
Lo irracional de sus demandas se evidencian con claridad cuando, en lugar de negociar para llegar a un punto justo y equilibrado, se niegan al diálogo y salen a las calles para crear caos y desestabilización en vísperas de la inauguración de la Copa Mundial de Futbol. Exigen respeto a sus derechos laborales; pero, se empeñan en hacer la vida imposible y afectar los intereses de la comunidad en general.
Afortunadamente, la presidenta y los mexicanos patriotas, no se dejarán envolver en la embestida multifacética del gobierno norteamericano. ¡La soberanía nacional no se negocia!








