Por unanimidad, los miembros del Consejo General del INE otorgaron registro oficial al nuevo partido político Somos México, cuya carta de presentación dice: “Somos MX está integrado por personas que nacimos desde la sociedad, con el propósito de organizarnos y transformar el país desde la ciudadanía. No somos un movimiento tradicional: somos aquellos que ya no quieren esperar, sino actuar. Nos mueve la esperanza, la justicia y la convicción de que México puede cambiar si nos unimos”.
Como que esa leyenda recuerda el viejo y conocido refrán de que está muy ojona para paloma. Esperanza y justicia son antípodas del historial de los miembros más conspicuos de ese dizque movimiento, entre los cuales no hay uno sólo a quien escoger. Si se empieza por su presidente, Guadalupe Acosta Naranjo, mejor conocido en el bajo mundo político como el cucaracho por su proclividad al rastrerismo, su currícula es repulsiva de pe a pa.
En sus inicios como líder de los cañeros de Nayarit, pactó siempre con los patrones y el gobierno para ir escalando posiciones políticas. Ya en el Partido de la Revolución Democrática se unió a las facciones que buscaban el poder por el poder mismo. Con mañas llegó a la presidencia de ese partido, que con él inicia su vergonzoso declive hasta unirse al prianismo y recoger las migajas del poder de la derecha. Su mayor hazaña fue unirse a Cabeza de Vaca a cambio de la representación del estado en el D. F.
En la Secretaría General está Cecilia Soto González, un ejemplo típico del oportunismo y el chapulineo que caracteriza al sistema político mexicano. Inició su carrera política como miembro del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana al cual renunció para aceptar la postulación presidencial del PT. Luego se fue al PAN. En 2000 Vicente Fox la designó Embajadora de México en Brasil cargo en el que permaneció hasta 2006. En 2006 declaró su simpatía por el candidato presidencial del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón, quien la invitó a formar parte de sus filas. En el 2015 se afilió al PRD.
Pero, ahí no acaba lo grotesco y detestable de esta pandilla; forman su consejo tres ex ministros de la SCJ: Margarita Ríos Farjat (de larga cola en el SAT), José Ramón Cosío Díaz, leguleyo al servicio del gran capital quien suspendió la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, para “proteger los derechos a la libre competencia y la concurrencia en los mercados” y Javier Laynez Potissek, impulsor de la reforma energética y de la reforma a la Ley del ISSSTE de Calderón.
Una tercia que no necesita carta de presentación son los promotores del nuevo partido: Lorenzo Córdova Vianello, conocido como el príncipe de sangre azul que desprecia a los indios, Edmundo Jacobo Molina, un abierto y declarado detractor de la democracia directa porque el pueblo no está preparado para votar (¿ondiandas Porfirio Díaz?) y Emilio Álvarez Icaza, quien ha hecho un modus vivendi de los derechos humanos.
Desde luego, este nuevo partido político no necesitará de fondos para sus actividades o campañas políticas, tiene garantizados espacios en los medios masivos comprometidos con la reacción y habrá de recibir cuantiosos recursos de las organizaciones nacionales y extranjeras que financian el avance global de la ultraderecha para evitar la consolidación de las democracias de distinta ideología que tienen al ser humano y su hábitat como su principal preocupación.
A estos cucarachos, Dios los cría y ellos se juntan.









