Una de las cosas que se han negado todos los gobiernos es a realizar una reforma fiscal que realmente exija un gravamen justo a las grandes fortunas; Salinas creó a los nuevos ricos y de ahí en adelante, las imposiciones fiscales se maquillaban para que pareciera que pagaban, pero se les hacían múltiples exenciones; el FOBAPROA favoreció al empresariado, no al pueblo.
Muchas cosas cambiaron desde 2018, pero al empresariado no se le tocó ni entonces ni ahora, por miedo a que dejen de invertir o que haya una “mancha” que internacionalmente opere en contra de las inversiones. Las grandes fortunas se han multiplicado desde la entrada de estos gobiernos progresistas; las condonaciones siguen, los presupuestos a grandes medios, siguen; es decir, hay una “fuga” de dinero sostenida por los niveles más bajos que, cabe mencionar, sí han tenido un gran respiro económico tanto con el incremento a los salarios mínimos como por los programas sociales.
Ejemplo: Grupo México solamente ha cumplido una tercera parte del compromiso económico y los afectados acusan opacidad en las negociaciones haciendo que no se cumpla la orden de la Suprema Corte.
El compromiso de la presidenta número 27 era la desaparición de la USICAMM y la relación de los aumentos a las pensiones; sobre el tema, tanto el titular de la SEP como la presidenta han indicado que no hay dinero, que el país entraría en quiebra ya que, al ser trabajadores del estado, el beneficio tendría que hacerse extensivo a todos los servidores públicos con lo que, efectivamente habría una quiebra, sin embargo, una de las medidas planteadas desde hace tiempo y que la presidencia no ha querido escuchar es esta reforma en la que los ricos paguen más por su fortuna que ya ni siquiera está en el país aunque se genere aquí, sino en paraísos fiscales, y no se trata de tapar un agujero haciendo otro, se trata de justicia social, esa que todos pedimos y honrar una promesa hecha en campaña.
El impuesto a la riqueza lo han implementado ya Colombia, Noruega, España, Bolivia y Bélgica y están en proceso Brasil y Sudáfrica.
La reforma tendrá que hacerse eventualmente y habrá que entrarle al toro, el país no aguanta ya la carga social y a medida que la IA desplace puestos, los fondos y pensiones serán insuficientes para cubrir obra pública y programas sociales; el problema magisterial es solamente la mecha de una bomba que está prendida y nos puede estallar a todos en la cara.
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez








