La carretera que comunica los municipios de Tula y Ocampo, localizada en plena Sierra Madre Oriental, fue puesta en operación el 15 de noviembre de 1907. Si el viajero se desviaba un breve tramo de esa ruta encontraba la Cuesta de Los Gallitos, donde se inspiró el poeta potosino Manuel José Othón para escribir el Himno a Los Bosques. Este sitio ahora es un ejido y conserva el nombre, pero además es famoso por una cavidad rocosa donde se construyó el santuario de la Virgen del Contadero.

El Contadero es un sitio cercano a La Laja, en los límites entre Tula y Ocampo anteriormente llamada Santa Bárbara. Debido a su ubicación estratégica relacionada con el paso de viajeros, comerciantes, pero sobre todo docenas de arrieros que en ese lugar hacían escala en su trayecto a Tampico, se estableció una polémica para determinar a que municipio pertenecía. Al final se llegó a un acuerdo entre las autoridades y se determinó anexó oficialmente a Tula.
Según narran sus habitantes más antiguos, en este lugar paradisíaco se apareció la Virgen María, cuando estaban a punto de colgar de un árbol a uno de los bandidos quienes, a mediados del siglo XIX merodeaban la región serrana. Todo se originó por una acalorada discusión sobre el reparto de gran cantidad de dinero, producto del asalto a una conducta de caudales que transitaba por ese territorio. Al momento de iniciar la ejecución, la virgen habló desde la cueva a los malhechores y ante el asombro, decidieron dejar en libertad al condenado y se retiraron. En este mismo sitio, los ladrones dedicados al abigeato hacían cuentas de las reses, caballos y cabras que saqueaban de los ranchos y haciendas.
La Versión del Inglés Lyon
En 1826, el capitán inglés George Francis Lyon, escribió en una de sus crónicas de viaje por tierras tamaulipecas que, conducido por unos arrieros en esa región, conoció en una de las rocas la figura caprichosa de la virgen de quien describe la cara, ojos y boca. Incluso, se asombró cuando los arrieros le comentaron los pormenores del Santo Niño que cargaba en sus brazos.
Por boca de algunos peregrinos, conoció parte de la leyenda: “La Santa Imagen de María Santísima de Santa Bárbara, fue descubierta hacia varios cientos de años por un sacerdote, quien al andar de viaje encontró a un grupo de indios ejercitando sus idolátricas sobre la cumbre de esa montaña, una circunstancia que inflamó tanto su celo religioso que decidió la conversión de esos paganos por un milagro.”

Otra versión afirma que este increíble acontecimiento, cobró fuerza cuando el cura del lugar, ordenó que incendiaran el abundante arbusto que crecía sobre la cueva. Al concluir la conflagración, apareció la imagen de la virgen sobre la roca, y ese milagro derivó en un bautismo masivo de los nativos.
Desde entonces, la imagen milagrosa es venerada en el mismo lugar, donde cada Semana Santa le rinden tributo miles de fieles por los favores recibidos. Este culto religioso se fue acrecentando al paso del tiempo, gracias a la tradición oral de los moradores de Tula y Ocampo. Además, cada año acuden a pagar mandas y promesas, varias peregrinaciones de fieles católicos originarios de diferentes partes del país.
Se llama El Contadero, porque esa región era tránsito obligado de arrieros, vaqueros, viajeros y carretoneros, quienes se trasladaban desde el puerto de Tampico hacia San Luis y Querétaro. De esta manera al llegar los forasteros al tranquilo paraje, como parte de la rutina, además de descansar disfrutaban la naturaleza, fauna silvestre y canto de las aves exóticas.
Lo mismo se refrescaban al beber agua de los manantiales cristalinos y disponían a contar mulas y burros, para cerciorarse si faltara algún animal y tener control sobre los bienes que trasladaban. Por ejemplo, carbón, piloncillo, tunas, leña, mezcal, frijol y otros productos que después ofrecían en los mercados.
Este sitio es parte importante del turismo religioso en Tamaulipas, además de se una leyenda clasificada entre las de temática religiosa. Sobre quienes acuden a ese lugar y desean visitar la capilla, existe la creencia que una vez que inician el recorrido hacia el cerro no deben desistir, arrepentirse o tratar de regresarse. Caso contrario, automáticamente se convierten en piedra. Como ejemplo de este presagio, antes de llegar al santuario, existen enormes rocas con formas caprichosas, semejantes a un caballo y su jinete.
Este lugar también conocido como Cuesta del Contadero tiene referencias históricas, antes del período colonial en Nuevo Santander, cuando en esta región habitaron numerosos indios. Incluso es descrita en el siglo XVIII por Fray Simón del Hierro. Según el Diccionario Geográfico, Histórico, Biográfico y Estadístico (1940) de Juan Manuel Torrea, en 1930 pertenecía a Ocampo y vivían cerca del Contadero sólo tres habitantes.
En 1935 la población ascendió a 5, en este cado 3 hombres y 2 mujeres. Ese mismo año además de la culminación de la carretera México-Laredo, la Secretaría de Comunicaciones anunció el establecimiento de una red telegráfica entre Victoria, Güemes, Padilla, El Contadero, El Verde, EL Chamal y La Pesca.








